Los grandes beneficios del peeling

El peeling facial es un tratamiento estético de gran importancia en el cuidado de la piel. Permite la regeneración cutánea mediante la eliminación de las células muertas que se encuentran en las capas más superficiales logrando efectos beneficiosos para la piel.

Estimula la producción de colágeno, mejora la elasticidad de la piel y aporta luminosidad al cutis. Deja la piel limpia y en condiciones perfectas para absorber los cosméticos al ser aplicados.

Con la aplicación de este tratamiento se obtiene una piel más sana, más joven y con mejor aspecto, que no sólo regenera el cutis sino que además resulta idóneo para disminuir arrugas, eliminar o atenuar las manchas propias de la edad o de la exposición solar excesiva, además limpia impurezas y mitiga las secuelas del acné.

Tipos de peelings.

Superficial: que actúa sólo en las capas más superficiales de la piel. Está indicado para las manchas y arrugas finas o, simplemente, para mejorar el estado general de la piel.

Medio: su poder de penetración es mayor siendo posible eliminar arrugas finas y medias, además de manchas cutáneas.

Profundo: es el más efectivo pero también el más agresivo. Produce un efecto lifting y puede llegar a eliminar las arrugas marcadas.

Importancia de los peelings.

La piel se renueva a diario eliminando la capa más superficial de forma natural. Según vamos envejeciendo, este proceso se va ralentizando debido a una pérdida de actividad de las células que se encargan de ello.

La piel regenerada suele ser más suave y menos arrugada que la piel vieja.

 

La palabra peeling se traduce como “pelado” de la piel. Puede ser químico, cuando se emplea una sustancia para realizarlo, o físico/mecánico cuando se lleva a cabo mediante distintos dispositivos. Ya sea de una forma u otra, el objetivo es lograr una renovación de las capas más superficiales de la piel.

Para elegir el peeling más adecuado hay que tener en cuenta el tipo de piel, las lesiones que puedan existir y las enfermedades de base de cada persona. En tal sentido es muy importante que el tratamiento sea aplicado por profesionales de la materia a objeto de minimizar los efectos secundarios que se puedan presentar.

¿Es realmente necesario realizar una limpieza en profundidad de la piel?

La respuesta es sí, y basta con hacerlo dos o tres veces por semana, no a diario. Un peeling proporciona una purificación mucho mayor que la de nuestro gel habitual, acabando con las células muertas, limpiando los poros y dejando la piel como un lienzo en blanco listo para recibir los otros tratamientos.

A lo largo de los días nuestra piel va acumulando suciedad y toxinas provocadas por la contaminación, la alimentación, el maquillaje o los propios productos que nos aplicamos. Una frecuente exfoliación ayuda a eliminar todo aquello que nos sobra, dejando la piel mucho más suave y con aspecto fresco y sin rugosidades.